
¿Quién es Alicia Giménez Bartlett?
Alicia Giménez Bartlett es una escritora española nacida en Almansa (Albacete) en 1951, doctora en Literatura Española y creadora de la inspectora Petra Delicado, protagonista de su serie de novela negra más conocida.
Alicia Giménez Bartlett nació en Almansa (Albacete) el 10 de junio de 1951. Su padre era ferroviario y conoció a su madre en uno de sus traslados; la familia vivía en Tortosa, pero su madre volvió a Almansa para dar a luz, y a los tres meses regresaron a Tortosa, donde pasó su infancia y estudió en el colegio de las Teresianas.
Estudió Filología Inglesa en la Universidad de Valencia y se doctoró en Literatura Española por la Universidad de Barcelona con una tesis sobre la narrativa de Gonzalo Torrente Ballester. Desde 1975 vive entre Barcelona y una finca cerca de Vinaròs. Publicó su primera novela, Exit, en 1984, y con Una habitación ajena (1997), sobre Virginia Woolf y su criada Nelly, obtuvo el premio Femenino Lumen.
En 1996, tras leer a Patricia Cornwell, creó a la inspectora Petra Delicado en Ritos de muerte, una serie traducida a numerosos idiomas y con gran éxito en Italia y Alemania, que le valió el premio Raymond Chandler en 2008 y que fue llevada a la televisión en 1999 con Ana Belén y Santiago Segura. Ganó el premio Nadal en 2011 con Donde nadie te encuentre y el premio Planeta en 2015 con Hombres desnudos.
- Nacimiento: 10 de junio de 1951, Almansa (Albacete)
- Familia: Hija de un trabajador ferroviario; se crio en Tortosa
- Estudios: Filología Inglesa (Universidad de Valencia); doctora en Literatura Española (Universidad de Barcelona)
- Personaje: La inspectora Petra Delicado
- Obras destacadas: Ritos de muerte, Donde nadie te encuentre, Hombres desnudos, Bajo el cielo infernal
- Premios: Nadal (2011), Planeta (2015), Raymond Chandler (2008)
«NO ME SIENTO PIONERA DE NADA, NI ME GUSTAN TODAS LAS MUJERES QUE ESCRIBEN»
ABC publicó el 3 de septiembre de 2026 una entrevista de Carlos Sala con Alicia Giménez Bartlett, escritora y creadora de la inspectora Petra Delicado, con motivo de Bajo el cielo infernal (Destino), la novela con la que recupera a su personaje en el 30 aniversario de su creación.
La pieza arranca con una anécdota vivida en una feria del libro de Italia. Dos lectoras se acercaron a la autora para que les firmara ejemplares de una de sus novelas de Petra Delicado y, nerviosas, empezaron a discutir delante de ella: «Díselo tú», decía una; «No, díselo tú», contestaba la otra. «¡Decirme qué!», acabó por preguntar la escritora, divertida. Y las dos exclamaron al unísono: «¡Por qué has casado a Petra, con lo bien que estaba como mujer independiente!». «Para ellas Petra es como una amiga. La viven como una persona real. Yo estaba fascinada», comenta Giménez Bartlett, agradecida del impacto que ha tenido su personaje en miles de personas.
Un personaje que ya es de los lectores
A la pregunta de si Petra es un personaje que ahora pertenece casi más a los lectores que a ella, responde que «lo sienten muy suyo». Cuenta que hay veces que se le acercan mujeres para decirle que leían sus novelas cuando tenían cáncer de mama y que esas historias conseguían hacerlas reír, algo que le impacta mucho. Mantiene correspondencia con algunos lectores, que se han convertido en amigos suyos, y hay un señor que acude año tras año, desde hace 30, a la Feria del Libro de Madrid para que le firme la nueva novela. «Alicia, ¡todavía estoy vivo!», le dijo la última vez. Asegura que agradece mucho esos momentos.
La Iglesia y el barrio de La Mina
A la pregunta de si la Iglesia le interesa especialmente como tema —Bajo el cielo infernal arranca con la muerte de un jesuita en el barrio barcelonés de La Mina—, responde que siempre le ha interesado. Le parece fascinante, por ejemplo, que ni siquiera un juez pueda romper el secreto de confesión, aunque un asesino reconozca los hechos ante el cura: era algo que quería explorar y que le resulta sorprendente en pleno siglo XXI. También le fascinan toda su liturgia y su capacidad de permanencia en el tiempo a pesar de todos los cambios sociales. Y añade una convicción de oficio: «A un autor, si no le interesa el tema, es imposible que lo haga interesante para los demás».
A la pregunta sobre el protagonismo de La Mina como escenario, un lugar muy prejuzgado por su fama de barrio conflictivo y marginal, responde que es cierto que hay un claro problema de drogas en el barrio y que está «un poco dejada a la mano de Dios» por el Ayuntamiento, pero que también hay mucha gente honrada y trabajadora que parece estar estigmatizada por esa fama. Cuando lo visitas, explica, ves mucho potencial, con avenidas grandes y espacios perfectos para apartamentos de protección oficial.
El duelo de Petra, el duelo de la autora
A la pregunta de qué le interesaba de la dificultad de Petra para superar la muerte de su marido, que se mezcla en la novela con el propio caso, responde desde su experiencia: su marido murió a los 72 años, una edad que hoy se considera joven, y ella, más que pensar en sí misma y en lo que había perdido, pensaba en él, en lo injusto que era, en el amanecer que ya no podría ver, en las cosas que le gustaban y que no repetiría. «Eso te llena poco a poco de rabia. Esa misma rabia es la que siente Petra», explica. Y matiza: «No ha sido una novela terapéutica, porque el dolor continúa, pero me ha permitido hablar y compartir sensaciones que pocas veces se cuentan».
A la pregunta sobre la condescendencia con la que todos tratan a su personaje, responde que Petra no soporta ninguna clase de condescendencia y que le molesta que la traten diferente. Agradece la educación de fingir preocupación, pero no soporta que le digan que lo sienten mucho cuando es imposible que sientan nada en realidad. Tiene que lidiar con esas emociones, aunque ha aprendido a controlarse.
Treinta años de cambios
A la pregunta de si ha cambiado mucho el mundo en estos 30 años, en los que parece querer desplazar a Petra fuera del centro de la acción, responde con un recuerdo: cuando ella estaba en la universidad, en 1968, los hombres llevaban barbas a lo Che Guevara y gafas de montura redonda a lo Gandhi. Hoy los referentes son otros y el gran icono del momento son los tatuajes, que surgen de personas duras, de puertos, de cárceles. Lo presenta como una anécdota, pero cree que ilustra el cambio en una juventud que tiene muchas cosas buenas —son más solidarios y ecológicos—, aunque también sus puntos oscuros.
De Virginia Woolf a Patricia Cornwell
A la pregunta de si hay que agradecerle a Virginia Woolf el nacimiento de Petra —su génesis se remonta a una estancia becada en Estados Unidos estudiando a la autora inglesa—, responde que acabó tan harta y aburrida del libro que estaba escribiendo que buscó algo más excitante para quitarse el tedio de encima. Leyó una novela de Patricia Cornwell, muy en boga en aquellos años, y se dijo que ella podía hacer algo parecido. Nunca pensó que fuera a hacer una serie: fueron su agente y su editor de entonces quienes vieron el potencial del personaje y la animaron a continuar con nuevos casos. Solo entonces empezó a estudiar mejor el género, «porque al principio sólo era un divertimento».
«Ni me siento pionera de nada»
A la pregunta sobre su reconocimiento como gran pionera europea del género por dar el protagonismo a una mujer policía, responde que a mediados de los años 90 en España solo existían unas 400 inspectoras y dos comisarias, y que en la novela negra europea había abogadas, periodistas o ayudantes del fiscal, pero no policías. Aun así, lo zanja sin rodeos: «Ni me siento pionera de nada, ni me gustan todas las escritoras que escriben ahora, ni creo que tenga responsabilidad alguna en el trabajo de los demás».
A la pregunta de por qué cree que existía esa reticencia a los personajes femeninos, responde que podría atribuirse a viejos paradigmas machistas. Todavía existía en el imaginario colectivo la idea angelical de la mujer, «ese ser puro que ama a sus hijos por encima de todas las cosas», y ponerla en un contexto sucio y violento como una investigación criminal parecía algo incorrecto, algo que no cuadraba.
La novela negra hoy
A la pregunta de cómo ve el género hoy, responde que es una moda y que, como en todas las modas, «hay mucha basura». Recuerda que es un trabajo que requiere su tiempo y que no es fácil: no se pueden sacar grandes novelas de debajo de las piedras. Hoy, dice, cualquier escritor o escritora pone a un inspector en un pequeño pueblo, añade un crimen violento y una investigación rebuscada «y ya está, seguimos alimentando a la bestia». Así son las modas, concluye, aunque eso no quita que también haya grandes obras.
Preguntas frecuentes sobre Alicia Giménez Bartlett
¿Dónde y cuándo nació Alicia Giménez Bartlett?
Nació en Almansa (Albacete) el 10 de junio de 1951, aunque pasó su infancia en Tortosa.
¿Qué estudió Alicia Giménez Bartlett?
Filología Inglesa en la Universidad de Valencia; después se doctoró en Literatura Española por la Universidad de Barcelona.
¿Cuál es la primera novela de Petra Delicado?
Ritos de muerte (1996).
¿Qué premios ha ganado Alicia Giménez Bartlett?
Entre otros, el premio Nadal 2011 por Donde nadie te encuentre, el premio Planeta 2015 por Hombres desnudos y el premio Raymond Chandler 2008.
¿Cuál es el último libro de Alicia Giménez Bartlett?
Bajo el cielo infernal (Destino), con el que recupera a Petra Delicado en el 30 aniversario del personaje.
Las novelas de Alicia Giménez Bartlett
Bajo el cielo infernal
Petra Delicado regresa en el 30 aniversario del personaje para investigar la muerte de un jesuita en el barrio barcelonés de La Mina mientras afronta el duelo por su marido (Destino).
Buscar en AmazonRitos de muerte
Primera novela de la serie, publicada en 1996, en la que se presenta a la inspectora Petra Delicado junto al subinspector Fermín Garzón.
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