
¿Quién es Mia Couto?
Mia Couto, nombre literario de António Emílio Leite Couto, es un escritor mozambiqueño nacido en Beira en 1955, premio Camões, autor de Tierra sonámbula y El río de la ceguera.
António Emílio Leite Couto, conocido como Mia Couto, nació en Beira (Mozambique) el 5 de julio de 1955, hijo de emigrantes portugueses que se habían instalado en la entonces colonia en los años cincuenta. Creció y estudió en Beira, y siendo adolescente ya publicaba poemas en un periódico local. El nombre de Mia se lo puso su hermano durante la infancia.
A comienzos de los años setenta se trasladó a Lourenço Marques (hoy Maputo) para estudiar Medicina, mientras se iniciaba en el periodismo. Tras la independencia de Mozambique, el FRELIMO le pidió que dejara los estudios para trabajar como periodista: dirigió la Agencia de Información de Mozambique, la revista Tempo y el diario Notícias. Más tarde estudió Biología, profesión que sigue ejerciendo.
Su carrera literaria empezó en 1983 con el poemario Raiz de Orvalho. En 1992 publicó Tierra sonámbula, considerada una de las grandes novelas africanas del siglo XX, y después, entre otras, El último vuelo del flamenco, Jerusalén, La confesión de la leona y la trilogía Las arenas del emperador. Ha recibido el premio Camões (2013), el Neustadt International Prize for Literature (2014) y el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances (2024).
- Nombre completo: António Emílio Leite Couto
- Nacimiento: 5 de julio de 1955, Beira (Mozambique)
- Familia: Hijo de emigrantes portugueses
- Estudios: Medicina (inconclusa) y Biología
- Obras destacadas: Tierra sonámbula, El último vuelo del flamenco, Jerusalén, El río de la ceguera
- Premios: Camões (2013), Neustadt (2014), FIL de Literatura en Lenguas Romances (2024)
«SOY FRUTO DE DOS MUNDOS: UNO EUROPEO Y OTRO AFRICANO»
ABC publicó el 14 de septiembre de 2026 una entrevista de Karina Sainz Borgo con Mia Couto, con motivo de la publicación en español de El río de la ceguera (Alfaguara), que llega a las librerías el 17 de septiembre.
Nacido en Mozambique en 1955, Couto es uno de los autores más importantes de la literatura en lengua portuguesa. António Emílio Leite, rebautizado Mia por su hermano durante la infancia, es hijo de portugueses radicados en África, y ha sido biólogo, periodista, escritor y ciudadano comprometido políticamente con las luchas del continente. En su nueva novela, en plena Primera Guerra Mundial, una extraña epidemia arrebata a los colonizadores europeos de Mozambique la capacidad de leer y escribir: mientras Occidente queda ciego ante sus propios signos, los africanos conservan en la oralidad y la memoria ancestral una forma de conocimiento que ningún ejército puede borrar.
Entre sus obras esenciales figuran Tierra sonámbula (1992), considerada una de las grandes novelas africanas del siglo XX; El último vuelo del flamenco (2000), Un río llamado Tiempo, una casa llamada Tierra (2002), Jerusalén (2009), La confesión de la leona (2012) y la monumental Trilogía de Mozambique. Las arenas del emperador, premio Jan Michalski en 2020. Ha recibido, entre otros, el premio Camões (2013), el Neustadt International Prize for Literature (2014) y el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances (2024).
Sin palabra para «naturaleza»
A la pregunta sobre si es cierto que en Mozambique no existe una palabra para «naturaleza», responde que sí existe, pero no una que la abarque por completo. En Mozambique hay cerca de 30 lenguas, aunque ni siquiera se sabe con exactitud cuántas, y en muchas de ellas no hay un término que traduzca realmente la idea de «naturaleza» tal como la entendemos: hay equivalentes, pero no el concepto. Lo mismo ocurre con la muerte: puede existir la palabra «muerto», pero no «la muerte» como abstracción.
A la pregunta de si eso cuestiona categorías que solemos considerar universales, responde que exactamente: muchas de esas categorías no son tan universales como creemos. «Por eso digo que, antes que escritor, soy un traductor: no de lenguas, sino del mundo». Porque, añade, no se trata solo de lenguaje.
«Anoche fui un árbol»
A la pregunta de a qué se refiere con esa traducción del mundo, responde con un ejemplo: si dice que anoche fue un árbol, eso no resulta extraño en Mozambique. Hay una movilidad de identidad y uno no está limitado a su cuerpo: puede ser río, montaña u otra cosa. Y eso no se percibe como algo fantástico, sino como parte de la realidad.
A la pregunta de si esa idea conecta con la literatura y con el tema de El río de la ceguera, responde que claro: la literatura busca precisamente eso, la capacidad de ser otro, de viajar entre identidades. En su caso, no solo dentro de lo humano, sino en todo lo que existe.
Los muertos, lo sagrado y el mundo invisible
A la pregunta sobre la convivencia natural con los muertos en sus libros, responde: «Los muertos no mueren nunca». Siguen presentes y dialogan contigo; no hace falta invocar un momento especial para comunicarse con ellos. En muchas culturas africanas, explica, los muertos son tus dioses.
A la pregunta de si eso cambia la manera de entender lo sagrado, responde que totalmente, porque no hay una única forma de concebirlo. En algunas regiones hay panteones de dioses, como en la tradición griega; en otras, como en el este africano, son los muertos quienes ocupan ese lugar.
A la pregunta sobre ese «mundo invisible» del que habla, responde que en África se acepta con naturalidad que existe un mundo invisible que actúa junto a nosotros, y que eso ayuda a no tener tanto miedo a lo desconocido. Pone como ejemplo la pandemia: el pánico vino en parte de enfrentarnos a algo invisible que desestabilizaba nuestras certezas.
A la pregunta de si eso implica creer en un destino fijo, responde que no: no hay un destino predeterminado. «La vida se construye en cada momento, en diálogo constante».
Dos mundos y una lengua propia
A la pregunta sobre las tensiones sociales y políticas que muestra su obra, responde que él mismo es fruto de dos mundos, uno europeo y otro africano. No lo vive como un conflicto, sino como una riqueza, y le obliga a mantener un diálogo interno permanente.
A la pregunta de en qué idioma siente, si escribe en portugués, responde que no cree que exista un idioma para el escritor: cada uno tiene que construir el suyo, liberarse del lenguaje funcional y crear una lengua propia.
A la pregunta de si su literatura parte de una creencia profunda y no solo de una técnica, responde que sí. Cree que hubo un tiempo en que el mundo estaba «encantado», y que esa relación con lo invisible no es exclusiva de un lugar, sino parte de la condición humana. Recuerda que en su infancia su madre inventaba historias familiares que se volvían reales para ellos, una experiencia que le marcó profundamente.
Poesía, teatro y reconciliación
A la pregunta sobre el papel de la poesía y el teatro en su trayectoria, responde que la poesía es fundamental: «No es solo lenguaje, es una forma de entender el mundo y aceptar nuestra pequeñez». El teatro, en cambio, le enseñó la inmediatez: escribía y enseguida veía la reacción del público.
A la pregunta final sobre cómo aborda la violencia presente en su obra, responde que no es una invención, sino algo que vivió, pero que no le volvió amargo, sino más humano. Participó en procesos de reconciliación en los que víctimas y agresores convivían, y la idea no era castigar, sino reconstruir la humanidad del otro. En ese proceso, dice, uno también se transforma: «A veces, reconocer al otro como humano es el primer paso para reconstruir lo que se ha roto».
Preguntas frecuentes sobre Mia Couto
¿Dónde y cuándo nació Mia Couto?
Mia Couto nació en Beira (Mozambique) el 5 de julio de 1955.
¿Cuál es el nombre real de Mia Couto?
António Emílio Leite Couto. El nombre de Mia se lo puso su hermano cuando era niño.
¿Quiénes eran los padres de Mia Couto?
Emigrantes portugueses que se instalaron en Mozambique en los años cincuenta.
¿Qué estudió Mia Couto?
Empezó Medicina en Maputo, que dejó por el periodismo, y más tarde estudió Biología, profesión que ejerce.
¿Qué premios ha ganado Mia Couto?
El premio Camões (2013), el Neustadt International Prize for Literature (2014) y el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances (2024), entre otros.
Las novelas de Mia Couto
El río de la ceguera
En plena Primera Guerra Mundial, una extraña epidemia arrebata a los colonizadores europeos de Mozambique la capacidad de leer y escribir (Alfaguara).
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Su primera novela (1992), considerada una de las grandes novelas africanas del siglo XX.
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