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José María Marco: biografía y entrevista sobre «El jardín de los frailes»

Retrato del escritor y columnista José María Marco

¿Quién es José María Marco?

José María Marco es un filólogo, historiador y columnista español, doctor en Literatura Española y uno de los grandes especialistas en la figura y la obra de Manuel Azaña. Columnista de La Razón, es el editor de la nueva edición de El jardín de los frailes publicada por la Fundación Universitaria Española (FUE).

José María Marco Tobarra nació el 14 de octubre de 1955 en Madrid. Cursó el bachillerato francés y español en el Liceo Francés de Madrid, estudió Filosofía en las universidades de París X Nanterre y París VIII (donde asistió a cursos de Gilles Deleuze y Jean-François Lyotard, entre otros) y se licenció en Filología Española por la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en Literatura Española con una tesis sobre la creación literaria y la literatura autobiográfica de Manuel Azaña.

Agregado de Francés en institutos de Madrid entre 1982 y 1986, es profesor en la Universidad Pontificia Comillas desde 1996 y fue investigador en la Universidad de Georgetown (2004-2005). Es socio fundador de Libertad Digital y de La Ilustración Liberal y colabora en distintos medios. Entre sus libros figuran Inteligencia republicana: Manuel Azaña 1897-1930 (1988), Azaña. Una biografía (1990), La libertad traicionada (1997), Una historia patriótica de España (2011), Sueño y destrucción de España (2015) y Diez razones para amar a España (2019).

  • Nacimiento: 14 de octubre de 1955, Madrid (España)
  • Estudios: Filosofía (París X Nanterre y París VIII); Filología Española y doctorado en Literatura Española (Universidad Complutense de Madrid)
  • Trayectoria: profesor en la Universidad Pontificia Comillas; columnista de La Razón; socio fundador de Libertad Digital y La Ilustración Liberal
  • Obras destacadas: Azaña. Una biografía, La libertad traicionada, Una historia patriótica de España, Sueño y destrucción de España
  • Libro de la entrevista: edición de El jardín de los frailes, de Manuel Azaña (FUE, 479 páginas, 18 euros)

«EL REPUBLICANISMO ES LA RELIGIÓN DE LOS RESENTIDOS»

Pedro Narváez entrevistó desde Madrid a José María Marco para La Razón (20 de octubre de 2026, sección de Cultura) con motivo de la nueva edición de El jardín de los frailes, de Manuel Azaña, que la Fundación Universitaria Española publica a su cargo (FUE, 479 páginas, 18 euros). El periódico presenta la obra como la que Azaña concibió en 1920 como un breve ensayo memorialístico, con nuevas aportaciones sobre quien fuera presidente de la Segunda República: una figura «tan compleja como polémica». La conversación recorre el colegio de El Escorial donde se formó Azaña, su crisis religiosa, su relación con la Iglesia y con la República, y su lugar como escritor.

Por qué reeditar «El jardín de los frailes» y qué tipo de libro es

A la pregunta de por qué una nueva edición de El jardín de los frailes, responde que es cierto que la obra de Azaña se ha publicado varias veces, pero hacía falta una edición que aclarara una obra difícil: Azaña no se lo puso fácil al lector. También hacía falta explicar las referencias, no siempre explícitas, las circunstancias en las que fue escrita y su significado dentro de la obra política y literaria de Azaña. Ahora, dice, el trabajo está hecho, y sale «un Azaña muy distinto del que se nos ha querido pintar».

A la pregunta de qué es exactamente el libro —¿una novela, un ensayo?—, responde que el propio Azaña dice que son unas confesiones y, para complicar las cosas, añade que son unas «confesiones sin sujeto». Se pueden describir, explica, como los recuerdos de los años que pasó, entre 1893 y 1898, en el Colegio de Estudios Superiores de María Cristina, en San Lorenzo de El Escorial, en un edificio situado justo al lado del monasterio.

El colegio de María Cristina y la formación de Azaña

A la pregunta de qué era el Colegio de Estudios Superiores de María Cristina, responde que era una universidad privada y católica a cargo de los agustinos, que habían sustituido a los jerónimos en el monasterio de El Escorial. Se fundó en 1893 y lo patrocinó la reina regente María Cristina. Era un establecimiento destinado a educar a la élite que gobernaría España durante el reinado de Alfonso XIII, hijo de la regente, y era el centro educativo más caro de España y el más selecto. La nueva edición publica su reglamento: 1.500 pesetas por curso —lo que se pagaba para no tener que ir al servicio militar—, traje oscuro de etiqueta, cubiertos de plata con iniciales grabadas, etcétera. Azaña se codeó con los hijos de la oligarquía de la Monarquía constitucional, y él mismo lo era, como hijo de una familia que había llegado a ser la más importante entre los cosecheros de Alcalá de Henares.

A la pregunta de por qué asistió Azaña a esa universidad, responde con una frase seca: «Porque quiso». Recuerda que se ha repetido una y mil veces, siguiendo la leyenda que el propio Azaña urdió, que su familia había abandonado el liberalismo progresista y se había integrado en el liberalismo templado —«es decir, civilizado»— de la Monarquía constitucional de 1876. Es cierto, admite, pero eso no significa que Azaña fuera obligado al Escorial: Rivas Cherif, su mejor amigo, dice que fue lo que él quiso y no hay por qué dudar de su afirmación. Lo que no sabemos, añade, es por qué quiso hacerlo. Por lo que insinúa el libro, hubo una mezcla de ambición —por las oportunidades sociales y políticas que abría aquella universidad— y de la crisis religiosa que el joven Azaña vivió en esos años.

Religión, crisis de fe y España «descatolizada»

A la pregunta de si fue un hombre religioso, responde que él mismo cuenta la crisis religiosa de su protagonista y no hay por qué pensar que no fuera la suya. Ocurrió en Alcalá de Henares, cuando era niño, y le llevó a una vivencia dramática del cristianismo, imbuida de culpabilidad y obsesionada con el pecado, un poco como la sensibilidad agustiniana. Recuerda que El jardín de los frailes son unas confesiones y que, en realidad, toda la obra literaria de Azaña, y en parte su obra política, debe entenderse en ese modo confesional. Su primera novela, inacabada, termina con una frase significativa: «Mi querido Latorre: cuando nos veamos me prosternaré contrito a sus plantas en espera de mi absolución». Y su último gran discurso es el que acaba con la famosa invocación a la paz, la piedad y el perdón. Pero entretanto Azaña había dejado de creer, que es también el proceso que se cuenta en el libro, y ya no había Dios que pudiera absolverle y reconciliarle. Ese es el drama de El jardín de los frailes: el de un hombre que deja de creer sin dejar de tener una conciencia aguda del pecado, y lo hace en el escenario del monasterio de El Escorial, «convertido en el sepulcro de Dios». De hecho, señala, es una de las muy pocas novelas españolas que cuentan, con ambición literaria, una crisis religiosa: están Unamuno, Gabriel Miró… y Azaña.

Cuando se le recuerda que fue Azaña quien dijo que España había dejado de ser católica, responde que, efectivamente, lo dijo en las Cortes, en el primer año de la República, en su discurso más importante. En realidad, explica, era un programa político para «descatolizar» España, y así fue entendido, con razón. Pero también expresaba un deseo muy profundo que le atañía a él personalmente. No se cumplió, y Azaña nunca dejó de ser católico, al modo dramático que se relata y analiza en el libro.

Paracuellos, los agustinos y el programa político de la República

A la pregunta de cuál fue la reacción de Azaña, siendo presidente de la República, al conocer que miembros del Frente Popular habían asesinado en Paracuellos a toda la congregación de agustinos de El Escorial, 63 en total, responde que, que se sepa, ninguna. Más tarde, en 1938, recibió a un agustino superviviente de la matanza, el único que todavía vivía de sus años en El Escorial y que aparece en la obra. Entonces le dijo —lo cuenta en sus Memorias— que los agustinos eran responsables de lo ocurrido por haber inculcado en sus alumnos la idea de una España que solo tenía sentido si seguía siendo católica: «un nacionalcatolicismo antes de que se inventara la expresión».

Cuando se le objeta que todo esto son hechos posteriores a la redacción del libro, que Azaña escribió entre 1921 y 1925, responde que sí, sin duda, pero que en el libro hay también implícito un programa político —explícito en otros muchos textos de Azaña de esos años— que lleva a la prohibición de enseñar a las órdenes religiosas. «Y eso es lo que hizo la República de Azaña.»

Azaña escritor, el rencor y la cultura actual

A la pregunta de si Azaña es mejor escritor que político, recordando lo que dijo Unamuno, que era un «escritor sin lectores», responde que Unamuno insinuaba que Azaña era un envidioso, pero que «me temo que el envidioso era Unamuno», que, como muchos prohombres de hace un siglo, era tan ególatra que tendía al autorretrato cuando hablaba de los demás. El vicio predominante, o el pecado, de Azaña no es la envidia sino el rencor, en particular el rencor del desclasado, que es otra de las crisis insinuadas en El jardín de los frailes. Entre los desclasados, y con el rencor como impulso, hay grandes escritores, y Azaña es uno de ellos: lo demuestran las Memorias, que considera una obra maestra de la literatura autobiográfica, y El jardín de los frailes, que combina una extrema exigencia estilística con la voluntad de fijar el papel del autor en una España en la que no se habían hecho las reformas que la crisis del 98 requería. Es una obra que aclara muchas cosas, aunque lo hace «al modo azañista», y Azaña necesita lo que él mismo llama un lector «avispado». En cuanto a la política, afirma: «no nos vamos a engañar: el republicanismo es la religión de los resentidos».

Cuando se le plantea que resulta difícil ver cómo se puede apreciar la literatura de un personaje como Azaña, responde entre risas que eso es característico de la literatura europea de los primeros treinta años del siglo XX y que Azaña no es una excepción. Lo excepcional es su trayectoria política, pero en el resto le acompaña buena parte de los intelectuales y escritores de su tiempo. «No se hace buena literatura con buenas intenciones, y menos aún buena literatura autobiográfica, que es la única que Azaña sabe hacer.» Y deberíamos ser capaces, concluye, de entender y apreciar en lo que valen realidades contradictorias.

Cuando se le dice que las leyes de memoria no favorecen a Azaña, responde que así es: vivimos en una sociedad infantilizada, en particular en lo que se refiere a la Historia y a la memoria. Han convertido a Azaña, dice, en «un muñeco de cera que imparte lecciones de bondad, generosidad y tolerancia», cuando nada está más lejos de la realidad de Azaña, que encarna, como persona y como personaje histórico y literario, buena parte de la trágica realidad de la España de su tiempo. Cierra afirmando que, por desgracia, estamos en un momento muy bajo de la cultura española.


Preguntas frecuentes sobre José María Marco

¿Dónde y cuándo nació José María Marco?

Nació el 14 de octubre de 1955 en Madrid.

¿Qué estudió José María Marco?

Filosofía en las universidades de París X Nanterre y París VIII, Filología Española en la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en Literatura Española con una tesis sobre la creación literaria y la literatura autobiográfica de Manuel Azaña.

¿Qué es «El jardín de los frailes»?

El jardín de los frailes es la obra que Manuel Azaña concibió en 1920 como un breve ensayo memorialístico. Según José María Marco, el propio Azaña la llama «confesiones sin sujeto»: son los recuerdos de los años que pasó, entre 1893 y 1898, en el Colegio de Estudios Superiores de María Cristina, en El Escorial. La FUE publica una nueva edición a su cargo (479 páginas, 18 euros).

¿Qué era el Colegio de Estudios Superiores de María Cristina?

Una universidad privada y católica, a cargo de los agustinos, fundada en 1893 y patrocinada por la reina regente María Cristina, destinada a educar a la élite que gobernaría España durante el reinado de Alfonso XIII. Era el centro educativo más caro y selecto de España.

¿Qué libros ha escrito José María Marco?

Entre otros, Inteligencia republicana: Manuel Azaña 1897-1930, Azaña. Una biografía, La libertad traicionada, Una historia patriótica de España, Sueño y destrucción de España y Diez razones para amar a España.


Los libros de José María Marco

El jardín de los frailes

Manuel Azaña (edición de José María Marco)

El libro que motiva esta entrevista: la nueva edición de la FUE (479 páginas), con aclaraciones sobre las referencias, las circunstancias de escritura y el significado de la obra.

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Azaña. Una biografía

José María Marco

Su biografía de Manuel Azaña (Mondadori, 1990), fruto de su especialización en el presidente de la Segunda República.

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Una historia patriótica de España

José María Marco

Su repaso a la historia de España (Planeta, 2011).

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Sueño y destrucción de España

José María Marco

Su ensayo sobre los nacionalistas españoles entre 1898 y 2015 (Planeta, 2015).

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